Valencia no es una gran ciudad (si hablamos de cifras numéricas) pero tiene mucho encanto. Al fin y al cabo final no deja de ser un gran pueblo con muchos barrios en los que gran parte del vecindario se conoce.
La globalización y el paso del tiempo ha conseguido que
Valencia aparezca en un mapa situándose el tercer destino turístico más
visitado en España y entre los 40 de Europa. Una ciudad en la que en el 2017 se
espera que puedan llegar a realizarse 4,5 millones de pernoctaciones, casi
300.000 más que el año anterior. Un aumento realmente importante.
El encanto cultural de una de las ciudades más antiguas de Europa junto a la construcción de la
Ciudad de las Artes y las Ciencias son los principales motivos por los que esta ciudad ha ganado interés turístico; además del idóneo clima del que se puede disfrutar que ha potenciado el turismo sol y playa.
Valencia atrae al turista, eso es innegable, pero ¿los
turistas atraen a Valencia y sus habitantes? El fenómeno de la turismofobia
está siendo “trending topic” en las
ciudades más turísticas de España: Barcelona, Madrid y Palma de Mallorca. La
población autóctona de estas ciudades está empezando a rechazar a los turistas
debido al impacto que generan en la limpieza y orden urbano ya que el número de
éstos se ha masificado hasta puntos desconocidos anteriormente. Este aumento de
turistas ha supuesto también una subida de los precios del suelo en estas
ciudades, haciendo muy difícil a una persona con un salario medio poder pagar
el precio de una vivienda que hasta entonces era accesible para ella. El poder
adquisitivo de los “guiris” es muy
superior al de los españoles, y es imposible que éstos sigan su ritmo de vida.
Esto es un fenómeno que ya está ocurriendo en estas ciudades
pero, ¿y Valencia?, ¿existe este rechazo? Este es el propósito de este blog,
investigar sobre la aparición y desarrollo de este fenómeno en la Capital del
Turia. Bienvenidos.

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